Febrero, Día 23.

Cuando entre la secundaria y quería ser extrovertida. Cuando me juntaba con gente mayor. Cuando me rompieron el corazón la primera vez, con ese amigo que sigue a veces saliendo a flote, del cual no estaba enamorada pero si me sentía cómoda. Cuando me rompieron la poca infancia e inocencia que me quedaba. Cuando descubrí que ni mi papá, ni mamá me iban a querer como querían a mis hermanos. Cuando perdí mis amigas en la secundaria. Cuando deje de comer hasta que mis huesos decían lo mal y vacía que estaba. Cuando salí de la de la secundaria conservando a amigos de verdad. Cuando ese tipo sólo quería tener sexo conmigo. Cuando llegué a la preparatoria siendo la pródigo. Cuando pase a no tener importancia. Cuando sólo era la inteligente pero no la agradable. Cuando fui agradable y me beso al traerme a mi casa. Cuando leí mi libro 500. Cuando deje de importarle como a todos. Cuando salí de la preparatoria conservando por primera vez a una buena amiga. Cuando entre a la universidad y no sabia como iniciar. Cuando odié donde estaba. Cuando aprendí a aprender. Cuando aprendí a amar, a amar en serio con toda mi alma y dolor que trae consigo. Cuando te ame. Cuando él me enseñó que me tomaba todo muy en serio. Cuando fui feliz. Cuando hacía cupcakes sin estar triste. Cuando te llevaste todo. Cuando no supe quien era. Cuando recogía los pedazos de mi vida. Cuando pase de ser la gran persona a una persona buena que algunos conocían  Cuando pase de ser popular a ser antisocial. Cuando perdí mi confianza. Cuando decidí volver a iniciar. Cuando recuperé lo que había perdido. Cuando por primera vez hice llorar a alguien. Cuando sólo quería que el fuera feliz. Cuando me di cuenta que el no me deseaban lo mismo. Cuando conocí a alguien cuyo nombre no recuerdo y que me hizo sentir especial. Cuando decidí que no me importara. Cuando agradecí por seguir viva. Cuando inicie este 2013. Cuando por fin supe que era sonreír y que dijeran que me veía linda. Cuando recibí chocolates. Cuando no estaba viva, por que me sentía viva. Realmente viva e infinita.

Hubo alguien, nunca hablo de él, pero lo conozco desde que íbamos en la primaria. Es buen confidente,  buen amigo, una gran persona, mal novio pero buen amante, me ha aconsejado de toda mi vida. Somos vecinos. Su madre murió hace poco y lo he protegido tan arduamente que es ilógico lo mucho que el me protege a mi. Tiene ojos claros, nos volvimos grandes amigos cuando en una fiesta se quedó tarde en mi casa y hablamos toda la noche, de lo que pensábamos, de lo que queríamos ser, jamás nos separamos desde entonces, siempre a distancia por que él es el tipo buena onda que no se juntaba con rechazadas como yo.
Y hoy, a las 9:40 pm. Decidí que no lo quería más en mi vida y lo expulse de ella. Con mi clásico, bien usado y afilado “Yo te puse en mi vida y decido cuando sacarte de ella”

Soy adicta a la autodestrucción.

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Febrero, Día 10.

Alguna vez han conocido ese sentimiento, medio curioso, medio chistoso, no soy de las que fácil lo pueden ocultar, en primera por que no me pasa a menudo y cuando pasa, es para quedarse, es ese tipo de sentimiento que te hace decir “no tengo mucho dinero pero si tuviera, compraría una casa para que vivamos los dos”.

Lo que quiero decir es que, él tiene los ojos más dulces que he visto. 
Ahora mismo no importa si decide decirle a todos que esto es para él.
Tal vez sea rápido y simple, pero ahora esta hecho, 

Aún así tengo que hacer decir, espero que no te moleste que lo ponga en palabras, pero que perfecto se ha vuelto todo, ahora que estas aquí…