Caleidoscopio

Creo que cuando todo ha llegado a su fin, todo se repite en flashes ¿Sabes?
Es como un caleidoscopio de recuerdos. Sus magníficas formas y sus torpes, muy torpes intentos de hacer algo, que está roto, en algo perfecto.

Todos los recuerdos pasan tan rápido en tu cabeza es como si todo regresara, pero él no.

Pienso que parte de mí lo sabía al segundo que lo vi; sabía que esto pasaría. Algo muy dentro de mí sabía que no duraría para siempre, que llegaría el momento en que él me echará de su vida, no es como si yo no lo supiera, como si nunca hubiese herido sus sentimientos.
En realidad, no es algo que él haya dicho, o hecho; menos algo que yo haya provocado, era la sensación que venía junto con él, esa sensación de ser completamente libres, me sentía tan llena de vida, me sentía infinita. Jamás me había sentido tan feliz y cuando lo trate de lograr con alguien más, fracase como el típico perdedor, siempre estabas ahí, en las esquinas de mi mente y lo más loco (y lo que más miedo da) es que, no sé si volveré a sentirme así otra vez, pero tampoco se, si debería hacerlo.

Sabía que su mundo se movía demasiado rápido y se quemaba con el sol. Tan rápido y dejando tanto escombro a su paso que era imposible respirar. Era como si al tratar de agruparse todos los cristales rotos, en vez de hacer algo nuevo, hacia un hueco lleno de moho, donde caían todas mis esperanzas en él, porque bajara un poco la velocidad y apaciguase el fuego.

Pero pensé, creí  ¿Cómo puede el diablo empujarte a los brazos de alguien que luce lo más parecido a un ángel, cuando te sonríe? ¿Cómo puedes ser tan frágil que al caer te rompas en millones de cristales, tan diminutos que es casi imposible volver a restaurarlos?

Quizá él lo sabía, cuando me vio, supongo que perdí el equilibrio, la cabeza, mi puerto seguro.

Pienso que la peor parte de todo esto no fue perderlo a él, ni siquiera no poder continuar con mis sueños, sino perderme a mí.

“No sabes quién eres, hasta que te pierdes a ti mismo”, o eso dicen. Ahora sé que jamás voy a poder recuperar la cordura, que estoy completamente rota, loca, pero libre, aunque no importa. Tal vez jamás pueda recuperar mi antigua yo. Pero tampoco sé si la quiero, tal vez si esa antigua yo regresara, me sentiría incomoda y está bien. Porque ahora estoy más feliz con lo que puedo creer ser, aunque sea solo un caleidoscopio tratándose de agrupar.