Imaginación

 

Los postulados de la relatividad según los últimos estudios estables de Física relativista dicen:

 

  • Primer postulado

La observación de un fenómeno físico por más de un observador inercial debe resultar en un acuerdo entre los observadores sobre la naturaleza de la realidad.

O, la naturaleza del universo no debe cambiar para un observador si su estado inercial cambia.

O, toda teoría física debe ser matemáticamente similar para cada observador inercial, presentando a lo sumo variaciones dentro del rango de las condiciones iniciales de la misma.

O, las leyes del universo son las mismas sin que importe el marco de referencia inercial.

 

  • Segundo postulado (invariabilidad de c)

La Luz siempre se propaga en el vacío con una velocidad constante c que es independiente del estado de movimiento del cuerpo emisor y del estado de movimiento del observador. Esta segunda es falsa, por lo que hace que el tiempo se vuelva la clave de modo en que lo percibimos todo.

 

Es el tiempo lo que marca cada uno de los hechos, pensamientos y sucesos en nuestro viaje desde que nacemos hasta que morimos. Nos podemos imaginar fácilmente un universo sin color o sin luz, pero es prácticamente imposible imaginarnos un mundo sin tiempo. Sin embargo, hasta donde la física parece saber, puede que haya que imaginarse un mundo sin tiempo.

 

En la antigüedad se podían dar muchas cosas por sentado, Aristóteles ocasiono un retraso físico-matemático de más de 500 años. Actualmente, asumimos que existe algo que marca en transcurso de los acontecimientos. De igual modo que el espacio impide que todo suceda en el mismo sitio, el tiempo impide que todo suceda a la vez, Si toda la historia sucediera en el mismo momento, Churchill le diría a Barack Obama que le mande un telegrama para ir a cenar con Don Porfirio Díaz.

Pero si lo pensamos más a fondo, es fácil hacer un gesto a través del espacio, ¿pero es igual de fácil hacer un gesto a través del tiempo?

 

 

La naturaleza real del tiempo, sigue siendo un concepto esquivo. La luz como una constante puede contener muchas variables y sin duda el tiempo es de las más importantes. Aunque a lo largo del siglo XX se realizaron grandes avances en este campo, en lo que concierne a qué es exactamente el tiempo, podríamos decir que no somos más sabios que los antiguos griegos. Platón, después de todo, creía que el tiempo era una ilusión.

 

Desde que nacemos, más bien, desde que tenemos memoria tenemos conciencia del tiempo, como pasa, sus idas y venidas, y sin duda los problemas que con lleva.

Es muy común oír hablar que el tiempo fluye, pero ¿fluye a través de qué? ¿A qué velocidad fluye? Tenemos claro que la tierra se mueve a través del espacio, y su movimiento ha sido detalladamente descrito respecto a otros puntos de referencia tales como el sol. Sin embargo, no deberíamos de dar nada por sentado, es como cuando eres un niño. La primera vez que te dicen que el mundo gira, tú no puedes creerlo porque, en realidad, todo parece estar quieto. El giro de la tierra. El suelo bajo nuestros pies gira mil seiscientos kilómetros por hora. Y todo el planeta está girando alrededor del Sol a setenta mil kilómetros por hora y nadie puede sentirlo es lo mismo con el paso del tiempo no puede describirse más que con respecto a sí mismo.

 

Si nos abstraemos de términos físicos, podemos llegar a la conclusión de que nuestra forma de considerar el tiempo está ligada al modo en el que pensamos, al tipo de cultura que tenemos, somos regidos por un calendario gregoriano, pero han existido miles de ellos, por que las diversas culturas necesitan tener aunque sea el estivo de que pueden controlar un poco el tiempo. Después de todo, nosotros no vemos realmente el paso del tiempo, si no que, simplemente, sufrimos una serie de experiencias distintas de las que tenemos almacenadas en nuestros recuerdos y es esta diferencia o que nuestra mente consciente percibe como tiempo.

 

La gente no entiende el tiempo, no es lo que creen, la gente asume que el tiempo es una progresión lineal y estricta de causa y efecto, dos puntos sin inflexiones  pero de hecho, desde un punto de vista, ni lineal ni subjetivo, es más bien es como una gran pelota que se bambolea y se trastabilla. El tiempo no es una línea recta, es un camino sinuoso e inestable, cada una de las personas que conocemos, tenemos una línea temporal del tiempo, esta línea es inexorable y siempre va hacia delante,  es decir,  naces, creces, te reproduces y mueres, ¿pero acaso no podemos cambiar esa línea?.

 

Ahora, si intentamos volvernos un poco más racionales, podemos pensar que el pasado ya no existe, y no es más real que nuestra imaginación. Del mismo modo podemos establecer que el futuro no existe, pues aún no ha sucedido, nada está escrito en piedra, el tiempo siempre puede reescribirse. Entonces, todo lo que es real es, simplemente un punto infinitesimal que se sitúa entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente. Como el tiempo nunca se detiene, podemos determinar que la cantidad que define a esta rodaja infinitamente fina es cero. Así, el tiempo es real, pero nada más lo es.

Tenemos que aprovechar cada milésima de microsegundo porque solamente ese periodo que tiene a un cero absoluto es lo que tenemos al final de cuentas.

Trasladándonos ahora a un entorno más científico, la ciencia históricamente siempre ha perseguido el medir el tiempo, otorgándolo un símbolo y situándolo en sus ecuaciones mediante la letra t, mientras que han intentado simultáneamente ignorar los horrores filosóficos que crea su mera existencia. Pero con Michelson, Morley, Lorenzt o Einstein todo esto cambió.

Albert Michelson y Edward Morley descubrieron que la velocidad de la luz medida por un observador es la misma con independencia de la velocidad a la que se mueva dicho observador con respecto a la fuente de luz. Más tarde, el físico irlandés George FitzGerald y el físico holandés Hendrik Lorenzt sugirieron que este fenómeno se podía explicar si suponemos que, en realidad, el tiempo transcurre más lentamente para los objetos que se encuentran en movimiento, introduciendo por primera vez la posibilidad de que el tiempo fuera algo muy distinto al concepto históricamente conocido.

 

 

La relatividad de Einstein trajo el nuevo concepto del espacio-tiempo, demostrando que ambas magnitudes no son más que dos caras de una misma moneda. Según esta nueva teoría de Einstein cada punto del espacio pasa a poseer un tiempo personal, desapareciendo el concepto de tiempo absoluto. Con estas ideas, Einstein llegó a la lógica conclusión de que el tiempo no fluye, y por tanto el pasado, presente y futuro no existen como tal, volviendo a un concepto tan antiguo como el tiempo imaginario en el que creía Platón.

Siguiendo la revolución de la relatividad de Einstein, podemos representar gráficamente un objeto en movimiento en el espacio-tiempo del mismo modo que lo hacemos en las tres dimensiones espaciales. La física considera que el tiempo más bien como una etiqueta, un modo de pensar sobre los sucesos y, en concreto, una relación entre los sucesos que puede ser descrita matemáticamente. Un punto por ejemplo, sucede tanto en el espacio como en el tiempo. Si tomamos dos puntos, X y Y, aunque se puede establecer entre ambos una serie de relaciones tanto espaciales como temporales, la relación espacial es muy diferente de la temporal.

Si X sucede antes que Y, entonces X puede afectar a Y, pero Y no puede afectar a X. En otras palabras, podemos hablar del futuro causal, pero no de un pasado causal, o al menos, esto no concordaría con aquello que hasta ahora conocemos. De hecho, el espacio-tiempo de Einstein delinea la geometría tanto del espacio como del orden de ocurrencia de los sucesos. A partir de una ocurrencia cualquiera, sus efectos posteriores en el tiempo vienen representados como un cono que se extiende hacia la dimensión temporal. En el interior del cono, todos los sucesos son causales y lógicos, mientras que, en el exterior, la causalidad se pierde y reina la anarquía.

 

 

La idea de que el tiempo es un modo de decir que una cosa sigue a otra como resultado de esta otra, parece que es la clave de la verdadera naturaleza del tiempo.

De la forma en que lo veo la vida es una pila de cosas buenas y malas, las cosas buenas no siempre suavizan las cosas malas y vice-versa, las cosas malas no necesariamente eclipsan las cosas buenas y las hacen menos importantes.

El tiempo es lo único que existe, a mi muy humano poco filosófico y si puedo decirlo, arrogante punto de vista, pero eso no quiere decir que cada vez que muera un segundo se tenga que perder lo ganado, llegue al mundo hace ya casi 19 años, aturdida y desorientada, hoy después de tantos años, sigo igual, pero estoy segura que no pretendo fijarme en lo inverosímil que es el tiempo, porque al final de cuentas como dijo Salvador Dali, la cuestión no es el tiempo, la cuestión es cómo se gasta. Vincent Van Gogh, es uno de los más grandes pintores del mundo, toda su vida fue cuestionado, encasillado y denigrado por la depresión psicológica en la que él estaba, jamás dejo de pintar, aprovecho su tiempo para hacer lo que el mejor sabia hacer, pero sobretodo lo que él amaba, lo único que le daba alegría, pintar, cumplió sus expectativas, aprovecho su tiempo y creo que sin duda es su mayor logro.

No quiero levantarme a las 40 años y no tener la mitad de mi plan de vida en mis manos, sin completar, el tiempo es, para los mortales, tan solo una línea, con un inicio y un fin, pero hay que hacerla valer, cada segundo imaginario que tengamos.

 

 

 

 

 

Una verdadera historia de amor

Tengo una amiga que estudia Ingeniería Mecánica, ella es muy inteligente, no la conozco del todo, pero somos de carreras pequeñas y nos hemos visto seguido, es de esas personas que cuando sonríe sabes que es una buena persona, pero sobre todo es una persona feliz. Hablamos sobre cómo cambia la gente y como a veces hay cosas por las que vale la pena que te rompan el corazón.

Entonces ella me pregunto como iba mi vida, le dije la verdad, sin él me sentía vacía, le pregunte como le iba a ella y me dijo lo que a mí me había pasado, escuche mi pasado desde la boca de alguien más; pero luego lo conoció a la persona con la que esta ahora y fue como si el mundo se parara sus palabras fueron algo como: “Haz visto esas películas, cuando una mujer conoce al amor de su vida y todo pasa en cámara lenta, fue como si todo se detuviera”.

Ella estaba tan triste, tan rota que deseaba no estarlo con todas sus fuerzas, pero sus caminos se cruzaron. Ella dice que tal vez es apresurado, que todavía no acaba la carrera, pero que nada le importa, absolutamente nada le importa, él es el amor de su vida y no es un capricho ella tiene ese brillo en los ojos cuando habla de él, se escucha tan feliz cuando habla sobre su futuro. Dijo que ella quiere ser la mamá de sus hijos, viajar con él, porque sus sueños son los mismos y ambos se pueden completar, volverse viejos uno al lado del otro, ella no juega, lo han hablado, lo han decidido, ellos quieren tenerse el uno al otro por el resto de su vida.

Son como dos piezas de un rompecabezas, solo ellos pueden embonar de la manera en que ellos lo hacen.

A veces hay cosas por las que vale la pena que te rompan el corazón, porque alguien te va a encontrar y se va a enamorar de ti, con todo y tus defectos, enojos y caprichos.

Espero algún día pueda querer de nuevo.

Espero algún día alguien me quiera como quieren mi amiga.

Espero algún día yo quiera a alguien como ella quiere a ese hombre.

Espero algún día pueda hablar de alguien y decir que lo quiero lo suficiente como para jamás tener miedo.

Creo que ese día está cerca. Me hicieron volver a creer en el amor. Ese tipo de amor que pensaba que ya no existía en estos días.

Y les doy las gracias. El amor verdadero existe, no es un cuento de hadas como he llegado a pensar los últimos días. Existe. Y esta en cualquier esquina. Lo sé.