Todos somos historias al final de cuentas.

Hace mucho tiempo, un hombre de más de 900 años dijo una vez:

“En 900 años de tiempo y espacio, jamás he conocido a nadie que no sea importante”

Apenas tengo 20 y cada vez que tengo el placer de conocer a alguien nuevo, se que ese hombre desarrapado tiene razón en cada uno de sus huesos, nunca es insignificante, siempre es grande, importante y loco.
Cada una de las personas que he conocido a lo largo de mi vida forman parte de lo que soy, creo que somos como fogatas ardiendo y todas las pequeñas chispas que hay mientras la madera se consume, son las personas que han pasado al rededor de nuestra existencia, exponiéndose, llenando de calor la habitación que es la vida.
Algunas chispas se agotan y no creo que exista algo más triste que eso. La mayoría de nosotros no elegiría perder a nadie por su propia cuenta, pero a veces sucede y no puedes evitarlo, es como cuando se cae un jarrón de vidrio, en tu cabeza vez como cae, en cámara muy lenta vez tu mano intentando salvar algo que ya esta roto y lo sabes dentro de ti, siempre supiste que ese jarrón se iba a romper, pero alojas ese conocimiento en el lugar donde todos guardamos las mentiras que nos decimos para no hacernos daño, sucede lo mismo con las personas, al menos yo se cuando he perdido a alguien, o cuando ya rompí toda su fe en mi y apague su amor con el agua de mi indiferencia, intento no deprimirme cuando esa chispa se apaga, siempre recuerdo lo que ese mismo hombre dijo: 

“Por como lo veo, la vida es una pila de cosas buenas y malas, las cosas buenas no siempre pueden disminuir las cosas malas y viceversa, pero las cosas malas nunca eclipsan las cosas buenas” 

Pero de la misma manera, una nueva chispa llega y de repente recuerdas el calor que hacia falta en esa habitación y lo mucho que te hacia falta la risa de otro ser humano, los abrazos y el aire que emana. La gente no se divide en buenas y malas, todos tenemos luz y oscuridad dentro de nosotros solo hay que encontrar el balance, igual sucede con la cantidad infinita que conocemos diario. 

Soy una persona que necesita sentir ese calor, no porqué me sienta sola (realmente me gusta estar sola), si no porqué me gusta compartir mi vida con todas las pequeñas chispas el máximo tiempo posible antes de que mi fuego interior se consuma y mi corazón deje de latir (De mi mortalidad es de lo que estoy más segura en todas las cosas que veo) Y porque soy ese tipo de personas, me gusta darme el beneficio de la duda, el beneficio de conocer a todas las personas buenas y malas.

Me gusta como cuentan historias, historias en las que puedo ser un personaje o solo ellos, donde al recordarlo puedo reírme muy alto o llorar muy fuerte. Todas esas personas tienen algo que contar, por que todos somos historias al final de cuentas, solo hay que asegurarnos de ser una buena.