¿Qué puedo decirte, cuando ya te he dicho todo?

Tengo que escribirlo, tratar de ordenar mis ideas, quiero que sepas como me sentía desde antes de que te viera salir de ese edificio, mis manos temblaban tanto desde el momento que me dijiste “Salgo 11” , me dieron nauseas y los nervios que solo me dan cuando hay demasiado desorden en mi vida; toda mi clase pensé en solo una cosa: No lo estropees. 

No podía desperdiciar esa oportunidad, tal vez, era mi única oportunidad de que me escucharas, tal vez lo que dije no tuvo tanta lógica, prepare un discurso desde hace días (lo juro) y cuando te vi lo olvide, tal vez tendría que haberte dicho lo mucho que te extraño todos los días (y todos los días no es una exageración), lo mucho que pienso en ti, lo mucho que lamento todo lo que todo el mundo ha decidido decir, en serio trate de pararlo con todas mis ganas.

Estuve tan enojada conmigo, tanto tiempo, por lo tonta que he sido, tal vez contigo estaba enojada también, pero ese enojo es superficial, se fue cuando supe que jamás iba a poder hablar contigo de nuevo. Tal vez yo era un cero a la izquierda, tal vez tantas cosas las pude haber solucionado si no fuera tan terca y cobarde. Eras la luz verde de mi faro.

No sé como explicarlo, pero no pensé encontrarte y no me refiero a ayer cuando hablamos, me refiero a que no pensé encontrarte en mi vida, eres como una bolsa repleta de panditas rojos, no verdes, no amarillos, no naranjas, ¡Rojos!, Tienes la inteligencia, la creatividad y el sarcasmo necesario para que me sienta cómoda contigo (Y no sé si alguna vez lo he dicho, pero no me siento cómoda con nadie más). 

Gracias por darme una oportunidad para hablar, de darme a explicar, por ir conmigo cuando todos te dijeron que no, gracias por no mirarme como si fuera tan solo una persona pasando, gracias por tu respuesta. No puedo explicarlo, pero cuando estabas cerca, era la persona más  fuerte que he conocido, gracias también por eso.
Tal vez pido demasiado, pero tal vez tu tiraste esta obra de arte a la basura.

Perdón por tardarme tanto y tal vez ahora es muy tarde. Perdón por no decirlo en persona ayer, se que debía hacerlo, pero estaba muy nerviosa y mis piernas se congelaron más de dos minutos y trataba con todas mis fuerzas no llorar enfrente de ti… 

Te debo más cosas que las que tengo ganas de admitir. 
Te necesito más de lo que tú alguna vez me vas a necesitar.

Cuando hablamos fue como quitarme un peso de encima. 
Puedo respirar de nuevo, en serio, respirar muy profundo, sin sentir como mis pulmones colapsan 

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